ESPAÑOL



LAS CEREZAS DE LA CASA DEL ESTUDIANTE


Tú habitas aún en la misma calle,

y yo he quedado como antes tu orquídea,
aquel que escribe versos poéticos.

Escribo acompañado de la melancolía que me corroe por dentro,

… lentamente, mi pensamiento más sentido vuela hacia ti,
a los tiempos en que besabas a un ávido estudiante.

En una húmeda habitación, pocos vestidos

donde los besos volaban más veloces que las balas
con la buena compañía de Kant y de Espinosa

plenos de deseos y poco dinero.


Tal vez no tiene ninguna importancia,

… bajo tu almohada dormía Kafka
el saber adquirido en la oscuridad del cuarto
comiendo cerezas sobre tu vientre.

Viven aún en mí aquellas nieblas estivales

cuando con Proust hacíamos los paseos,
una vez me cocinaste la sopa con agua de lluvia
convenciste a un ferroviario que también un botón respira.
Aquella noche en que fuiste mía por primera vez
Vòsdovatz semejaba una central eléctrica
Con tu grito contaba las abejas
consolaba a los coleccionistas de lúgubres paisajes.
… hasta los panaderos supieron que te quise más que a mi mismo.

Escribo correctamente con la melancolía que me corroe por dentro,

lentamente… mi pensamiento más sentido vuela hacia ti
a los tiempos en que besabas a un ávido estudiante.

Tú eras un recreo para los ojos de un joven soldado de licencia

los mineros llamaban a tus piernas - dinamita -,
los carteros te querían como sobre de telegramas felices
los bachilleres te prestaban atención mientras pasabas

y supieron de memoria las fórmulas de la pirámide y el cilindro

… como confirmación de identidad los policías deseaban como sello tus labios
todos zumbaban a tu alrededor como mosquitos
te amaba la élite de la guerra trascurrida,
tu sonrisa era un pasaporte para la felicidad
como los halcones blancos te envidiaron las rocas
pero, Tú, me amaste sólo a mi.

Tú habitas aún en la misma calle,

y yo he quedado como antes tu orquídea,
aquel que escribe versos poéticos.

Todavía las sombras como las luciérnagas vuelan en torno a ti

Napoleón para mí era un niño en ese entonces,
como devoto monje siempre en tus plegarias,
enviaba a Kundera a comprarnos un pan
te llevaba entre los dientes, te comía con los ojos
los candelabros eran mi guía hacia la oscuridad,
contigo era la Nación invadida por la felicidad,
era tu paso a nivel señalado por una vela,
era el soldado ruso al cual la jóven chechena,
con amor cosía la gorra,
era el carrusel y tu afinador de guitarra,
… consolaba a los pescadores que volvían con las barcas vacías

por ti que tenías las lágrimas más grandes que las canicas

pescaba los ahogados en los ojos de los cajeros cansados.
Tus pasos gemían como los niños de padres separados.
Tus senos perfumaban de revoluciones ausentes de conscriptos,
portadores de águilas blancas y barberos fueron nuestros guardianes,
también los cosmonautas sabían que sólo te amaba a ti.

Escribo acompañado de la melancolía que me corroe por dentro,

… lentamente, mi pensamiento más sentido vuela hacia ti,
a los tiempos en que besabas a un ávido estudiante.


El epígrafe enmarcado de un niño esperado

igual al dolor por nuestra separación.
… no hay afligidos, tampoco testigos
el arcoiris ha volado por última vez de tus ojos.

- No me olvides

Dijiste
- Causa de fuerza mayor
- Recuérdame
- la vida es solamente un número ofuscado
- mira el cielo
- dale un beso a mamá
- cuídate
- el amor es como el canto de las golondrinas muertas
- no era el destino, amor mío.


Mientras escribo la dirección, pongo el sello

mi mirada se detiene
en el parque, sobre nuestro banco, cerca del Sava,
como alguna otra vez veo a la jóven rubia
de ti ha tomado en préstamo la sonrisa y un cuerpo estrellado
de mí, las manos, los ojos y la frente
… como por encanto desaparecen todos los pensamientos en una corona de flores
admítelo amor, parecías salida de uno de nuestros libros.

Escribo correctamente con la melancolía que me corroe por dentro,

lentamente… mi pensamiento más sentido vuela hacia ti
a los tiempos en que besabas a un angustiado estudiante.

traduzione di: Ana Caliyuri




LA SANACIÓN

Imagíname como si fuese

una hoja en blanco
mientras otros escriben
tú pintas libremente


No logro lanzarte

fuera del pecho


Yo soy la enfermedad que

no hace daño
Mi boca y mi cama
están llenos de ti
Si quieres curar los hechos
contágiate un poco de mí


trad. Ana Caliyuri



La carta jamás finalizada 



El cartero arriba habitualmente el miércoles al mediodía
tus cartas desde Vladivostok me las entrega como correo secreto.
Aquella niña a la cual le dibujaste las hadas cuenta que vives en un castillo dorado
sobre las nubes.
El invierno, que parece ser liberado de la tarjeta postal, ciñe con sus manos gélidas.
Para nosotros que hemos llegado de la provincia a la gran ciudad la estación de ómnibuses la tierra natal más cercana.
Sueño a menudo con la vieja casa.
Sentado a la mesa está el bisabuelo muerto; delante de mí, el plato vacío.
Él dice: "Come así te vuelves fuerte."
Así que tu pregunta "¿de quién has aprendido a amar?"
la transformo en mis cubiertos.
Está llegando el período de faenar cerdos, el precio de los cuchillos se incrementará.

Sobre la calle donde caminabas, el esplendor de tus pasos está escondido en los escaparates.
Salgo a pasear inusualmente y por culpa de Lidia Markovic veo las noticias porque su sonrisa vale más que la pensión estatal.

Siento la amarga tristeza bajo la lluvia de verano.
Mi casa es aún mi patria. Si salgo afuera, en el patio es como si estuviese en el extranjero.
Los regalos de cumpleaños no los acepto, porque se asemejan demasiado al intercambio entre prisioneros de guerra.

En Brodarevo no hay más Lazovic, viven allí sólo los que tienen el mismo apellido.Escribo cada vez menos, sin embargo, con mucha dificultad, olvido tus poemas.
He cantado tanto de ti que ahora sólo me comprende el cuco.

Siempre estoy convencido de que es mejor estar solo que junto a cualquiera en soledad.
 A fin de que dudes, la duda es tu única certeza.
Ruzenka Hrabalova se ocupa de mí como una hermana.
A veces se le olvida de que no soy un pájaro.
A  
Krakov me invita diciendo: "Date prisa, el té se está enfriando".

Cuando tengo frío, doy vuelta las viejas fotografías.
Contesto el teléfono sólo cuando reconozco quien me llama.
Otras noticias – todo como antes.
Si voy a la cama siempre encuentro algo tuyo.

No muevo nada, solamente acaricio.
  
trad. Ana Caliyuri



LA HARINA EN EL SALERO


Ésta, amor, una vez fue mi casa
 la casa que me han arrancado
a mi me ha quedado una pequeña habitación
con una pequeña ventana
y la pequeña puerta

Aquí, amor, duermo de pie
como con la oreja
escucho con la boca
cuando estoy bien descansado
me siento para cansarme un poco
Cuando me duele el ojo
voy al dentista
cuando me duele la cabeza
busco un veterinario
cuando enloquezco
hago un salto al municipio
 Como regularmente,
la harina la tengo en el salero
mi colación es la noche
la oscuridad  mi almuerzo
y  tengo cuidado para no engordar
los sueños los compro con los saldos

Aquí, amor, a la muerte le dicen refrigerador
cuando falta luz voy al cine
o él viene hacia mi

He aquí, amor, que así florezco,
robo de la nada
para ahorrar algo
para comprar una cortina
para la pequeña ventana
para no dejar ver a los impostores
como nosotros le damos vida a Oblic

Mira amor como te observan los pájaros...
ven que te estoy llevando en la noche
el Monasterio de Visoki Decani
para mostrarte el sol

Podríamos tomar el atajo
pero el cielo es más seguro
y menos costoso,
si no llegamos antes del amanecer
llegaremos para la liberación
Tú vuela, amor,
cuando te canses
nos sentaremos sobre una nube
para que descanses un poco.
Cuando volemos hacia el bajo
verás cuán pequeños somos
amor
Mira amor como te observan los pájaros
ven que te estoy llevando en la noche
el Monasterio de Visoki Decani
para mostrarte el sol

traduzion di  Ana Caliyuri